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miércoles, 8 de enero de 2025

LA EMERGENCIA DE CHINA COMO ESTADO CIVILIZACIONAL Y SUS OBJETIVOS ESTRATEGICOS:

 


1. Introducción:

El ascenso de China es quizás el dato más relevante en materia de geopolítica desde la caída de la Unión Soviética en 1991. No existen dudas de que China ha dejado de ser una potencia emergente y se ha transformado en lo que puede denominarse un «estado civilizacional» cuya ambición es recuperar un lugar central en el mundo en los próximos años y para ello está dispuesta a disputar la hegemonía con EE. UU. para lograr sus objetivos.

El ascenso geopolítico de China demuestra para muchos de sus ideólogos que su gran fortaleza, su carácter singular, estriba en que es un “Estado-civilización”, un concepto que es más relevante que nunca ahora que Pekín intenta recomponer el orden geopolítico en torno a sus valores civilizacionales para oponerlos a los de un Occidente en decadencia.

En este contexto, una serie de intelectuales cercanos a Xi Jinping, han asumido la tarea de brindar ideas al Partido, sintetizando nociones del pensamiento clásico chino, conceptos de las eras socialista y reformista, y pautas asumidas a partir de la integración de China al mundo.

En este trabajo, intentaremos resumir algunos de estos concep­tos, porque conocerlos y comprenderlos, contribuiría a saber lo que piensan las elites intelectuales chinas y, posiblemente, lo que considera el liderazgo en Beijing a la hora de decidir y determinar los objetivos estratégicos de China.

2.- Contexto de cambio y turbulencia:

China ha establecido un sistema estatal moderno sin precedentes que incluye un gobierno, un mercado, una economía, una educación, un derecho, un sistema de defensa, unas finanzas y una fiscalidad unificados, que convierten al Estado chino es uno de los más capaces del mundo. 

En este marco, es importante resaltar que el Estado chino tiene una relación con la sociedad muy diferente a la del Estado occidental. En efecto, tiene una autoridad natural, una legitimidad y un respeto mucho mayores, aunque el gobierno no acceda al poder por el voto popular. Esto se debe a que los chinos ven al Estado como guardián, depositario y encarnación de su civilización.

Así pues, el proceso de modernización de China tiene características propias que hay que resaltar. Estas peculiaridades son cinco: a) gran magnitud poblacional, b) prosperidad común para todo el pueblo, c) coordinación entre la civilización material y la espiritual, d) coexistencia armoniosa del ser humano y la naturaleza, y e) desarrollo pacífico en el terreno internacional.

De acuerdo con Xi Jinping, el rejuvenecimiento de China (la modernización de China) ha sido una aspiración común de todo el pueblo desde el inicio de los tiempos modernos, pero sólo el Partido Comunista Chino ha podido encontrar las claves necesarias para hacerla realidad, mediante una modernización socialista.

Ahora bien, la dirigencia de china precisa seguir impulsando la reforma hacia adelante frente la variada y compleja situación internacional y nacional, ante la nueva ronda de revolución científico-tecnológica y de transformación industrial, y ante las nuevas expectativas de las masas populares. Para ello, desde ahora y durante cierto tiempo, será para su elites un periodo clave para dar una promoción integral con la modernización china, a la grandiosa causa de conformación de un país poderoso y a la revitalización de la nación.

Dicho esto, para la elite de gobierno en China el mundo ha entra­do en un período de turbulencia y cambio no visto en los últimos cien años, que presenta oportunidades estratégicas, riesgos y desafíos, y factores inciertos e impredecibles para el desarrollo de China. ­

En definitiva, para ellos el mundo hoy atraviesa un cambio histórico, caracterizado por cuatro revoluciones: (a) demográfica (por el crecimiento de la población en África y Asia), (b) tecnológica (por el desarrollo de una cuarta Revolución Industrial), (c) climática (que acarrea una transición energética) y (d) de poder global (por el desplazamiento del poder de Occidente a Oriente). Estas cuatro revoluciones contextualizan la rivalidad entre China y Estados Unidos y definirán al ganador.

3.- China reclama la democratización de las relaciones internacionales:

Un aspecto en donde China aspira a tener mucha influencia es en el diseño institucional de los organismos internacionales. Ante el diseño actual de los organismos multilaterales, como por ejemplo la ONU, que responden a la distribución del poder posterior a la segunda guerra mundial, China viene reclamando sistemáticamente una reforma. Así, en el año 2018, en ocasión de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai, el presidente Xi anunció: “Es una tendencia global imparable el deseo de democratización de las relaciones internacionales” (Xi, 2018) dándole a este reclamo una importancia estratégica.

3.1. Iniciativas de China para ganar el apoyo del Sur Global:

En consecuencia, para poner en práctica la democratización de las relaciones internacionales y ganar el apoyo del Sur Global en su carrera por la hegemonía, Beijing ha puesto en marcha una serie de emprendimientos de inversión en infraestructura de alcance global. Estos son la Iniciativa de la Franja y la Ruta (conocida por sus siglas en inglés: BRI), el grupo BRICS Plus, y las tres iniciativas globales: a) la Iniciativa de Desarrollo Global, b) la Iniciativa de Seguridad Global y c) la Iniciativa de Civilización Global.

La “Iniciativa de la Franja y la Ruta” es considerada como la principal herramienta de la geo estrategia china actual, lo que le otorga un grado de importancia superlativo en el plano de la geopolítica china. Estas iniciativas internacionales son parte de una gran estrategia que los engloba, denominada “la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad”.

3.2. La construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad:

Este concepto ha adquirido gran protagonismo en los documentos y discursos oficiales del gobierno chino, vinculándose con la propuesta de configurar relaciones internacionales de nuevo tipo, una mirada de la comunidad internacional desde un nuevo humanismo, la recuperación del Espíritu de Bandung y la reivindicación de la Cooperación Sur-Sur.

Para muchos pensadores chinos próximos al Partido, los factores culturales -expresados como «tradición», «valores» o «civilización» de una sociedad- son decisivos para crear su política, más que su organización económica. Estas «cuestiones de civilización» son ahora el eje principal propuesto por Xi para redefinir el modelo chino, ya que el líder chino esbozó hace poco tiempo atrás su «iniciativa de civilización global».

Este proceso además de buscar la posibilidad del rediseño de las instituciones de gobernanza global, también intenta dotar a dichas instituciones de los principios y valores que deberían regirlas.  Comprender la idea de “Comunidad de destino compartido” nos permite interpretar la propuesta china para el nuevo ordenamiento mundial que se está gestando en la actualidad.

Esta idea busca ser una propuesta civilizacional alternativa a la de occidente.  Significa, según ellos, que el sueño de paz y prosperidad del pueblo chino está íntimamente ligado al de los demás pueblos del mundo, por lo que en la materialización del sueño chino no pueden permitirse prescindir de un entorno internacional pacífico y de un orden internacional estable.

Esto implica que deben considerar tanto la situación nacional como la internacional con una visión de conjunto; seguir inalterablemente el camino del desarrollo pacífico y aplicar inmutablemente la estrategia de apertura basada en el beneficio mutuo y el ganar-ganar; insistir en la concepción correcta de la justicia y de los intereses; adoptar un nuevo concepto de seguridad común, integral, cooperativa y sostenible; perseguir una perspectiva de desarrollo definida por la apertura, la innovación, la inclusión y el beneficio mutuo; promover intercambios entre civilizaciones caracterizados por una armonía que no excluya las diferencias y por la asimilación indiscriminada de todo lo que de positivo tenga lo ajeno; y configurar un ecosistema que venere la naturaleza y se base en el desarrollo ecológico, actuando así en todo momento como constructores de la paz mundial, contribuidores al desarrollo global y defensores del orden internacional.

4. Política económica de circulación dual:

Como parte de impulsar el mercado interno, en mayo de 2020 el Comité Permanente del Politburó del PCC lanzó la política económica de “circulación dual”, consistente en aumentar el consumo doméstico y los ingresos internos, mejorar la capacidad de innovación del país y reducir la dependencia del mercado externo; pero, al mismo tiempo, fortalecer la vinculación de la economía local con la externa, profundizando la apertura económica.

En otras palabras, el gran ciclo interno no es un desarrollo cerrado, sino una apertura de mejor calidad de la demanda interna y China está dispuesta a compartir su mercado con las mejores empresas de todo el mundo, en especial, con aquellas que puedan participar en la expansión de la demanda interna china, promover su mejora y unirse a las empresas chinas para formar un gran número de agrupaciones de cadenas industriales de alta calidad en el ciclo interno.

Por lo tanto, el doble ciclo nacional e internacional implica tanto un flujo entre producción, distribución, consumo y circulación de mercancías como un flujo óptimo de asignación de recursos. El «doble ciclo» es una opción inevitable para una reforma más profunda, una mayor apertura y para un mejor desarrollo y la construcción de las Nuevas Rutas de la Seda refleja profundamente esta connotación característica del doble ciclo.

Las Nuevas Rutas de la Seda también pretenden promover la circulación de bienes y factores a nivel interno y hacer realidad los «cinco vínculos» (comunicación política, conexión de instalaciones, comercio fluido, integración de capital y contacto entre personas) propuestos por el secretario general del PCCH Xi Jinping a nivel externo.

5. Fortalecimiento de la inversión en tecnología:

Otro punto decisivo es la decisión de fortalecer la inversión en tecnología. Esta decisión, especialmente la inversión en la producción de semiconductores de avanzada, es consecuencia de las medidas de Estados Unidos dirigidas a impedir u obstaculizar el acceso de empresas chinas a tecnología que considera estratégicas. Sin embargo, el énfasis del Gobierno chino en el progreso tecnológico es de larga data. Un hito de esta orientación fue, en 2015, el Plan Made in China 2025, dirigido a incrementar el nivel de integración tecnológica en producción y servicios, y pasar del “Fabricado en China” al “Desarrollado en China”. El plan contempló el desarrollo tecnológico e industrial, absorción de tecnología de inversiones externas y compra de empresas extranjeras de y con alta tecnología.

En el Informe sobre el Comercio Mundial 2020 de la Organización Mundial de Comercio (2020), se señaló, que el giro hacia la digitalización y la economía basada en el conocimiento evidenciaba la creciente importancia de la innovación y la tecnología en el crecimiento económico. Y, por ese motivo, los gobiernos implementaron “nuevas políticas industriales” para orientar la producción local hacia nuevas tecnologías y facilitar la modernización de las industrias maduras o tradicionales. Asimismo, en las economías más dirigidas por la utilización de datos (BigData) y más desarrolladas tecnológicamente, se fortalece la idea de la necesidad de la intervención estatal, la planificación estratégica y la asociación pública y privada.

La política de consolidación y proyección internacional de China se tradujo en una serie de programas de promoción de la innovación productiva (como el Plan Made in China 2025) y la sustitución de importaciones de tecnología avanzada, como surge de la experiencia de los últimos años en el desarrollo de microprocesadores de alta tecnología (hasta hace poco importados de Estados Unidos).

La estrategia tecnológica de China está diseñada para consolidar su liderazgo global en tecnologías emergentes y minimizar su dependencia de Occidente. Este enfoque se materializa en masivas inversiones estatales en investigación y desarrollo, particularmente en áreas clave como la IA, la computación cuántica, la biotecnología y las energías verdes. Estas áreas son estratégicamente seleccionadas para superar los “cuellos de botella tecnológicos” que podrían limitar su autonomía y fortalecer su autosuficiencia en sectores críticos como semiconductores y manufactura avanzada.

El Gobierno chino ha adoptado un enfoque tecnonacionalista centralizado que controla la innovación tecnológica y prioriza la integración de las cadenas de suministro globales. Este enfoque busca fomentar la necesidad de otros países en productos y servicios tecnológicos chinos, a la vez que reconfigura la Iniciativa de la Franja y la Ruta, iniciada en 2013, ampliando su alcance a través de la Ruta Digital. Este proyecto refuerza su influencia tecnológica en mercados emergentes del Sur Global como Asia, África y América Latina, promoviendo infraestructuras críticas y exportando tecnologías avanzadas.

La securitización de la IA impulsada por el Gobierno chino se enmarca en el concepto de “seguridad nacional integral” promovido por Xi Jinping, que abarca 16 tipos de seguridad diferentes. Esta estrategia también se refleja en la centralización de la gestión de datos, considerada un recurso estratégico nacional.

Desde la promulgación de la Ley de Ciberseguridad en 2017, China ha establecido estrictas regulaciones que priorizan la seguridad sobre el crecimiento económico. La creación de la Administración Nacional de Datos en 2023 refuerza este modelo al promover la autosuficiencia tecnológica y la modernización económica, aunque enfrenta desafíos significativos, como la fragmentación regional y barreras a la innovación. Estas políticas están motivadas tanto por preocupaciones históricas sobre el rezago tecnológico del país como por las tensiones derivadas de la competencia entre grandes potencias.

Considerar la IA como una cuestión de seguridad nacional ofrece numerosas ventajas. En primer lugar, permite movilizar recursos significativos y coordinar esfuerzos entre los sectores público y privado, garantizando un liderazgo público único y estratégico. Además, esta perspectiva fomenta la implementación de estrictas políticas de seguridad, esenciales para enfrentar amenazas como el espionaje, el robo de información sensible, la desinformación y los ciberataques.

6. A modo de conclusión:

El Gobierno chino hace 45 años atrás había intentado “rejuvenecerse” o “modernizarse” tomando ideas de Occidente, sin embargo, en la era de Xi Jinping la prioridad pasa por concebir res­puestas chinas a las preguntas de nuestro tiempo.

Es posible que “las respuestas chinas” a los problemas de nuestro tiempo sean solo propaganda, pero también es posible que busquen ser una propuesta civilizacional alternativa a la del occidente europeo. Todo indica que China está construyendo su lugar en el mundo en términos de ideas.

Sin perjuicio de la propuesta civilizacional China, para la cual hay que prepararse en base a nuestra propia tradición y valores culturales, la actual etapa China se basa en cinco elementos: a) la soberanía nacional (soberanía sobre todos los territorios reclamados o no), b) el lugar de China como país importante en el escenario global (si tiene peso como centro de poder o no), d) el nivel tecnológico y productivo (de vanguardia o no), d) el carácter cultural del país (occidental o no) y e) el modo de producción (socialista o capitalista).

China sería un país que todavía no alcanza su soberanía plena (falta Taiwán, el Mar del Sur de China, etc.), que ya es importante a nivel global (aunque puede serlo más), con un nivel tecnológico y productivo que cada vez se acerca más al lugar de la vanguardia, con un carácter cultural sinocéntrico proveniente de la milenaria historia china y con un modo de producción que se autodefine como “socialismo con características chinas”.

En síntesis, China está buscando ganar influencia y conquistar la hegemonía mundial a través de una estrategia sofisticada que trata de evitar la confrontación directa, pero no soslaya la disputa por la hegemonía. Su estrategia se basa en las inversiones en infraestructura y en tecnología, en expandir el comercio, impulsar su mercado interno y obtener una menor dependencia del exterior y en construir un lugar en el mundo en términos de ideas.

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